martes, 16 de junio de 2009

NOTAS Y COMENTARIOS - Sebastián, la cultura - Juan Gargurevich Regal - Universidad Nacional Mayor de San Marcos (7)



que creí nobles: contra la dictadura, contra el sistema capitalista, contra lo que funda el miedo y la disolución (la miseria, la guerra, la indiferen­cia egoísta, etc.). Luché por Bustamante y Rivero, pedí la amnistía de los desterrados y perseguidos (guardo una carta de Manuel Seoane en que me agradece un artículo publicado al respecto durante el gobierno de Odría), reclamé reiteradamente donde pude una mejor organización social y económica. Cuando la dictadura asaltó "La Prensa" en donde yo trabajaba sin haber abandonado en ningún momento el social-progresismo al cual pertenecí desde su fundación (1955), fui a la cárcel enfrentándome con los soplones cara a cara (lo consignó "Caretas") y escribí pidiendo la libertad de Beltrán. En ese artículo, desafiante para el gobierno de época, exprese meridianamente que era, como sigo siendo, izquierdista...

La literatura me ha dado muchas satisfacciones y me las sigue dando. Perú, América Latina, el mundo hambriento, son para mí, sin embargo, motivos que justifican que continúe en la creación y esté, a la vez, en la trinchera política. Mi conciencia está tranquila. Miro con la frente alta y diviso en el horizonte el advenimiento de un mundo socialista humanis­ta de paz, bienestar y progreso.

Referencias bibliográficas

GACETA SANMARQUINA (1965). Homenaje a Sebastián Salazar Bondy. Nº 14, julio de 1965. Lima: Facultad de Letras, UNMSM.
HIRSCHORN, Gerald (2005). Sebastián Salazar Bondy Pasión por /a cultura. Lima: Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. IFEA. Embajada de Francia.
REVISTA LETRAS (2003). Órgano de la Facultad de Letras y Ciencias Hu­manas, N° 105-106, Lima.
REVISTA OIGA. Lima Nº 132.9 de julio de 1965.
OVIEDO, José Miguel. “Sebastián, Su vida tras su muerte". En El comer­cio. Suplemento Dominical N° 331. 24 de junio de 2005, Lima.
SALAZAR BONDY, Sebastián (1964). Lima la Horrible. México. Era.
SALAZAR BONDY, Sebastián (1966). "Sebastián Salazar por él mismo". En El Tacto de la Araña. Lima. Francisco Moncloa Editores.
SALAZAR BONDY, Sebastián (1990). Una voz libre en el caos, Ensayo y crítica de arte. Lima: Jaime Campodónico Editor.
SALAZAR BONDY, Sebastián (2003). Escritos políticos y morales (1954-1965). Lima: Fondo Editorial.

Murio Blanca Varela - El Comercio 12/03/2009

Blanca Varela


“A mí el cine siempre me ha encantado. Yo sigo yendo al cine cada vez que puedo y miro las cosas que me parecen importantes, pero cuando era niña, cuando era joven, ya casada, nosotros íbamos en grupo -un grupo de amigos- íbamos a diario al cine y veíamos todo; yo he hecho crítica de cine. A mí me interesaba tanto el cine, primero cuando llegamos a París, cuando fui la primera vez, vivíamos en la Cinemateca, entonces vimos todo lo que se había hecho en la historia del cine, puedo decir que tengo una buena formación. No retenía mucho el nombre de los directores, claro, los importantísimos sí, pero no los retenía para usarlo en forma erudita, sino por cultural general”. BLANCA VARELA

Blanca Varela


“Después, cuando regresé a Lima, después de mucho tiempo, escribí para la revista Oiga cuando era un tabloide; trabajaba con Sebastián Salazar Bondy y con Paco Moncloa. Había una serie de personas que todavía andan por allí, aunque algunos ya han muerto, haciendo periodismo. Yo hacía muchas cosas en Oiga, hasta he hecho editoriales, con eso te cuento todo, pero no era mi función”. BLANCA VARELA

Blanca Varela, crítica de cine - Escrito por Rodrigo Portales - www.cinenecuentro.com



Blanca Varela, crítica de cine

Escrito por Rodrigo Portales






Una de las facetas poco conocidas de la trayectoria de Blanca Varela, gran poeta peruana cuya sentida partida ocurrió este jueves 12, es la que ejerció como periodista y en especial como crítica de cine en las páginas del extinto semanario Oiga, fundado por Francisco Igartúa.



Aquí citamos un testimonio de Blanca sobre lo que significó el cine para ella:



A mí el cine siempre me ha encantado. Yo sigo yendo al cine cada vez que puedo y miro las cosas que me parecen importantes, pero cuando era niña, cuando era joven, ya casada, nosotros íbamos en grupo -un grupo de amigos- íbamos a diario al cine y veíamos todo; yo he hecho crítica de cine. A mí me interesaba tanto el cine, primero cuando llegamos a París, cuando fui la primera vez, vivíamos en la Cinemateca, entonces vimos todo lo que se había hecho en la historia del cine, puedo decir que tengo una buena formación. No retenía mucho el nombre de los directores, claro, los importantísimos sí, pero no los retenía para usarlo en forma erudita, sino por cultural general.



Después, cuando regresé a Lima, después de mucho tiempo, escribí para la revista Oiga cuando era un tabloide; trabajaba con Sebastián Salazar Bondy y con Paco Moncloa. Había una serie de personas que todavía andan por allí, aunque algunos ya han muerto, haciendo periodismo. Yo hacía muchas cosas en Oiga, hasta he hecho editoriales, con eso te cuento todo, pero no era mi función.



Y aquí un dato para los investigadores:



Pero sí hacía crítica de cine y firmaba con un seudónimo de hombre: “Cosme”. Firmaba “Cosme” no se por qué, seguramente porque había vuelto de Italia y me gustaba Cosme de Médicis. “Cosme” a veces me parecía un nombre bien indio, bien cholo, bien peruano y al mismo tiempo un nombre italiano, me encantaba, me gustaba; además porque no era mi asunto el cine pero sí he mirado el cine con mucha atención y me encanta. Bergman siempre me ha gustado, en fin todo el cine nuevo. Me gusta mucho el cine underground americano también.



(Texto extraído de “Esto es lo que me ha tocado vivir” (Entrevista con Blanca Varela) por Rosina Valcárcel. Revista de Cultura La Casa de Cartón. Lima, primavera de 1996-verano de 1997. II Epoca Nº 10. )



A su confeso interés por el ejercicio de la crítica cinematográfica, hay que sumar su breve aparición en Esta pared no es medianera, corto surrealista que dirigió su ex esposo el pintor Fernando de Syszlo con un grupo de amigos en 1952, así como sus apariciones televisivas en 1961 comentando libros y películas.



Extra: Preparando esta nota dimos con un blog que conserva algunos artículos y portadas de la revista Oiga. Aunque no se halló algo suscrito por la poeta o “Cosme”, rescatamos una carátula del año 1965 con el actor Alain Delon alborotando con su presencia a las “niñas bien” de Lima.





Blanca Varela


(…) En la casa que habite quedaron no solo recuerdos sino todos sus libros y por ellos tuve un contacto con la literatura. Cfr. La entrevista de Ana Maria Escallon “reflexiones con Szyszlo” Fernando de Szyszlo, Bogota: Ediciones Alfred Wild, 1991, p. 10 (separata en español; el libro esta destinado a un publico de habla inglesa.

Tiene más de avispero la casa: poéticas de Blanca Varela Escrito por Edgar O'Hara, Edgar O'Hara Gonzales

Blanca Varela

Blanca Varela


BLANCA VARELA. Pero entonces, rodeado de balas de libros, me lle­gó un correo del Instituto Cervantes: invitación para el Día Internacional de la Poesía, que se celebra hoy. Y deserté, y me puse a leer poemas.

Como si se activara una parte fósil de mi cerebro, fui a por los libros de Blanca Varela, fallecida unos días atrás en Lima. La entrevisté para ABC en su casa de Miraflores. Recor­dé lo que me dijo cuando le pregunté qué sentía al ver su poesía recogida en Donde todo termina abre las alas (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lec­tores): “Que no he hecho nada toda­vía, que está todo todavía por hacer. Es la sensación que tengo cuando escribo un nuevo poema: es como si fuera el primero que hiciera. Es verdad, te lo digo de verdad”.

Leo sus poemas, que tienen tras la sombra una extraña risa, y me quedo con éste:

“Felizmente no tengo nada en la cabeza / sino unas pocas ideas equi­vocadas por cierto / y una memoria sin tiempo ni lugar / nada para po­ner / nada para dejar / sino huesos cáscaras vacías / un montoncito de cenizas y / con suerte algo de polvo / innominada nada / en lo que fue mi cabeza”.

ABC (Marid) (Sevilla) - 13/03/2009

ABC (Madrid) - 13/03/2009 - Pag. 53


ABC SEVILLA (Sevilla) - 13/03/2009. Pagina 69 - Muere Blanca Varela




ABC de España
Donde Blanca Varela abre las alas

ABC Blanca Varela JOSÉ MÉNDEZ MADRID 13-3-2009


Blanca Varela fue una limeña que reunía en su carácter todo el coraje y radicalidad que fue posible a las mujeres que, nacidas en el primer tercio del siglo XX (1926), harían posible, además de (en su caso) una de las obras literarias más sólidas del periodo, que la mujer como grupo social lograra los avances económicos, culturales y sentimentales que hoy parecen algo natural, cotidiano y no discutible.

Destacar esta cuestión en el primer párrafo quiere poner de relieve que hablar de una de las mayores poetas de la lengua no supone una diferenciación de género y que, en esa selva del lenguaje que sería una hipotética antología de la poesía en español de la segunda mitad del pasado siglo, su obra ocuparía un primerísimo lugar.

Durante su periodo de formación en la Universidad de San Marcos, en Lima, se relacionó con los que habrían de formar parte de la generación poética del 50 en aquel país, autores de la talla de Jorge Eduardo Eilson, Carlos Germán Belli o Sebastián Salazar Bondy y, particularmente, con Emilio Adolfo Westphalen, al que consideraba su maestro y el admirado amigo que compartía con ella una actitud de extrema exigencia con el lenguaje y, como afirma Adolfo Castañón en el prólogo a su poesía reunida (Donde todo termina abre las alas. Galaxia Gutenberg), «el imperativo ético de la inteligencia».

Su primer libro, Ese puerto existe (1959), que apareció con prólogo de Octavio Paz, fue compuesto durante su estancia en París, ciudad en la que vivió junto al pintor Fernando Szyszlo, se relacionó con artistas como Giacometti o Léger y trabó una prolongada amistad con Simone de Beauvoir. En este primer libro se explicita la poética abrasiva, ascética y recurrente de Varela, descreída de todo discurso contemporizador, de toda fe que vaya más allá de la continua pregunta y que abarcará toda su obra. Luz de día, Valses y otras falsas confesiones, Canto villano, Ejercicios materiales, El libro de barro y El falso teclado componen el resto de su obra. Una obra abierta, como el periodo histórico que le tocó vivir, a la utopía y al desengaño más atroz, una obra que disecciona los sentimientos y las actitudes con la radical vehemencia de no mentir.

Colaboración con Valente
Con España, donde le otorgaron el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2007, se relacionó de manera literaria más frecuentemente a partir de 1991, año en el que realizó su primera lectura de poemas en la Residencia de Estudiantes en Madrid, un lugar al que, afortunadamente para los jóvenes que acudían a escucharla, regresaría en varias ocasiones. Otra vez, la admiración que sentían por su obra Octavio Paz o Jose Ángel Valente hizo posible que haya sido editada y conocida entre nosotros.

Uno de los últimos trabajos literarios fue precisamente su colaboración en la antología Las ínsulas extrañas, en estrecha colaboración con Valente, una obra que recoge la poesía en español (de América y de España) desde la Generación del 50, hasta lo que, entre nosotros, representan generacionalmente los Novísimos. Una emulación de la mítica Laurel, publicada en México en 1941 y que, como aquella, intenta demostrar que la poesía vive en la lengua y no en los territorios, un principio que Varela compartió al huir en sus poemas de cualquier localismo, incluidos en primer lugar el sentimental y el ideológico.

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Fallece la destacada poetisa peruana Blanca Varela

EFE LIMA 12-3-2009


La célebre poetisa peruana Blanca Varela falleció hoy a los 82 años de edad, dejando tras de sí una memorable obra lírica reconocida universalmente y condecorada con galardones como el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2007.

El fallecimiento fue confirmado hoy a Efe desde su domicilio, pero las fuentes no proporcionaron más detalles sobre las causas de la muerte de la poetisa.

Varela, nacida en Lima en 1926, también había sido condecorada con el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo en el 2001 y fue la primera mujer que ganó el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca en 2006, dos de los más importantes de poesía en español. Quienes la conocieron aseguran que "Varela nunca buscó premios ni reconocimientos" y destacan que "la Blanca literaria y la que preparaba un pisto era la misma persona", ya que "como escritora hacía muchas transfiguraciones de sucesos que le ocurrían en su vida cotidiana", según declaraciones del también poeta peruano Edgar O'Hara.

En declaraciones hechas en 2007, O'Hara aseguró que el Premio Reina Sofía 2007 "fue un acto de justicia" ante la trayectoria profesional de esta escritora. Varela se inició en la poesía en la Universidad de San Marcos (Lima), donde ingresó en 1943 para estudiar Letras y Educación, trasladándose unos años más tarde a París.

En esa ciudad conoció a Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Michaux y Alberto Giacometti, y estuvo además en contacto con el círculo de intelectuales latinoamericanos y españoles radicados en Francia, según la agencia Andina.

Después de su larga temporada en París, Varela vivió en Florencia y luego en Washington, ciudades donde se dedicó a hacer traducciones y eventuales trabajos periodísticos.

En 1959 publicó su primer libro "Este puerto existe", en 1963 "Luz de día" y en 1971 "Valses y otras confesiones". Más tarde, en 1978, realizó su primera recopilación fundamental con su escritura "Canto villano". Finalmente apareció su antología de 1949 a 1998 con el título "Como Dios en la nada".

ABC de España (Madrid) (Sevilla)

Blanca Varela obtiene el XVI premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

Blanca Varela MADRID. 11-5-2007

Apenas pasaban quince minutos de la una de la tarde de ayer cuando un humildísimo gorrioncillo de buen agüero se coló hasta las escaleras de acceso al Salón de Mayordomía del Palacio Real de Madrid. Se cree -en los nidos cercanos nadie pudo confirmar la información- que fue él quien llevaba en el pico la buena, la magnífica nueva: la poeta peruana Blanca Varela acababa de ser galardonada con el XVI premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, dotado con 42.100 euros y convocado a la par por la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional. El prestigioso galardón premia y reconoce una obra que se constituya en patrimonio y herencia común de España e Hispanoamérica.

La autora de «Ejercicios materiales» y «El libro de barro» -segunda mujer que obtiene el premio, tras la portuguesa Sophia de Mello, que lo consiguió en 2003- no figuraba en las primeras propuestas del jurado, que sí barajó en sus deliberaciones, en un clima bastante suave y distendido, nombres como los de Francisco Brines, el cubano Cintio Vitier, Carlos Edmundo de Ory y el mexicano José Emilio Pacheco. Brines y Pachecho fueron los que a la postre más resistirían el empuje de Blanca Varela.

Antonio Gamoneda, ganador de la edición del año pasado, hizo de maestro de ceremonias y presentó con verbo muy preciso los méritos de la autora que debutara en el planeta de la lírica en 1959, a los treinta y tres años, con el poemario «Ese puerto existe», título sugerido entonces por su gran amigo y mentor Octavio Paz. «No se puede leer a Varela -dijo el último premio Cervantes- queriendo buscar una palabra informativa, magníficamente hermoseada y ornamentada. Lo que encontramos en la poesía de Blanca Varela es un brote existencial que nos llega a través de un lenguaje impredecible. Lo que significa que su lírica es muy distinta a la que predomina y es hegemónica en España en estos momentos, la que usa un lenguaje realista y normalizado, lo que impide que la tradición avance. Su obra está impregnada de pensamiento poético, y no muestra ninguna intención testimonial, ideológica o filosófica».

Al otro lado del océano, allá lejos (donde «es fría la luz de la memoria / así cayeron en la mente / formas y colores / casualidades /azar que anuda sombras /vuelcos en la negra marmita / donde a borbotones /se cuecen gozo y espanto...»), allá lejos, al otro lado del Atlántico, en la capital peruna, Lima, la escritora recibía la emocionada llamada de su hijo Vicente de Szyszlo, que precisamente ayer se encontraba en España, concretamente, en Granada para recoger otro premio para la autora de «Donde todo termina abre las alas». Szyszlo se encargaba de darle la noticia, y luego relataba a la agencia Efe tan dulces y emotivos momentos. «Se siente inmensamente feliz con un premio que no se esperaba, ha sido una auténtica sorpresa para todos nosotros, para toda la familia. Aunque desgraciadamente no puede expresarse (Varela ha sufrido un ictus cerebral recientemente), los que estaban junto a ella en la casa me comentaron que le cambió por completo la cara».

Poesía y poeta que son, como escribió Octavio Paz, «a un tiempo, un cuchillo y una herida», poesía y poeta ayer premiadas por un jurado a cuya cabeza se encontraba el presidente de Patrimonio Nacional, Yago Pico de Coaña, y del que también formaron parte, entre otras personalidades, el rector de la Universidad de Salamanca, José Ramón Alonso Peña; el ya mencionado Antonio Gamoneda, el premio Nobel José Saramago; y el también poeta y subdirector de ABC Santiago Castelo.

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La poetisa peruana Blanca Varela gana el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

La poetisa peruana Blanca Varela. /ARCHIVO EFE MADRID 10-5-2007


La poetisa peruana Blanca Varela ha obtenido la XVI edición del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, dotado con 42.100 euros, y convocado conjuntamente por Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca.

Este prestigioso galardón tiene como objetivo reconocer "el conjunto de la obra de un autor vivo que por su valor literario constituye una aportación relevante al patrimonio cultural común iberoamericano y de España".

El jurado del premio ha estado formado por el presidente de Patrimonio Nacional, Yago Pico de Coaña, y el rector de la Universidad de Salamanca, José Ramón Alonso; Antonio Gamoneda, ganador de la pasada edición del galardón; el Premio Nobel José Saramago; la directora de la Biblioteca Nacional, Rosa Regás, y el académico Luis María Anson, entre otras personalidades.

Segunda mujer galardonada
El fallo del premio otorgado a Blanca Varela (Lima, 1926) coincide con la entrega del galardón García Lorca, que la autora peruana logró el pasado mes de octubre, y que será recogido esta tarde en Granada por su hijo, Vicente de Szyszlo, ya que la poeta no ha podido viajar a España por problemas de salud.

Blanca Varela es la segunda mujer que gana este galardón, instituido en 1992 para reconocer la obra de un autor vivo de España y Latinoamérica, después de que la portuguesa Sophia de Mello Breyner lo lograra en 2003.

Este premio ha sido otorgado a otros seis poetas latinoamericanos: el chileno Gonzalo Rojas, en 1992; el brasileño Joao Cabrao de Melo Neto, en 1994; el colombiano Álvaro Mutis, en 1997; el uruguayo Mario Benedetti, en 1999; el chileno Nicanor Parra, en 2001, y el argentino Juan Gelman, en 2005.

Los españoles galardonados han sido Claudio Rodríguez, en 1993; José Hierro, en 1995; Ángel González, en 1996; José Ángel Valente, en 1998; Pere Gimferrer, en 2000; José Antonio Muñoz Rojas, en 2002; José Manuel Caballero Bonald, en 2004, y Antonio Gamoneda, en la pasada edición.

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La Residencia de Estudiantes le da voz a la poeta peruana Blanca Varela

6-12-2006

M. DE LA FUENTE


MADRID. Dentro de su colección de audiolibros «La voz de...», la Residencia de Estudiantes presentó ayer su volumen número diez, dedicado a la poeta peruana Blanca Varela. Como en ocasiones anteriores, el citado volumen recoge por escrito y en formato CD de audio el recital ofrecido por la autora en la propia Residencia el 9 de diciembre de 1997.

Este título viene a continuar la lista de grandes poetas que han pasado en los últimos años por esa ilustre casa y de cuya presencia han quedado grabados estos libros, de aquí a la eternidad. Una nómina impresionante, sin duda: Rafael Alberti, Octavio Paz, Jaime Gil de Biedma, José Ángel Valente, Álvaro Mutis, Olga Orozco, Claudio Rodríguez, Gonzalo Rojas y Antonio Gamoneda.

El audiolibro de la autora limeña fue presentado por los también poetas Luis Muñoz, Esperanza López Parada y el colombiano Darío Jaramillo cuya figura vital y literaria ha ocupado durante el último mes el lugar de vate ilustrado en el ciclo «Poeta en Residencia».

Luis Muñoz resaltó el hecho de que un recital de poesía viene «a ser un ejemplo perfecto de selección, es una autoantología», de manera que los poemas escogidos pueden muy bien consituirse en «una poética subterránea de cada autor». Esperanza López Parada, profesora de literatura hispanoamericana de la Universidad Complutense, hizo un breve pero intenso repaso de la obra de Blanca Varela, de la que destacó que «refleja la sordidez áspera de la existencia, y lo hace trabajando con el rigor quirúrgico de una disección y una austeridad expresiva cercana al laconismo». Tambien recalcó el papel de Octavio Paz como padrino de Varela, y la definió, finalmente, como «una poeta de la gracia y la gravedad».

Por su parte, Darío Jaramillo hizo hincapié en la importancia de una edición de estas características que posibilita escuchar la propia voz del poeta recitándose a sí mismo. «El poema -dijo- debe resistir la prueba de su lectura en voz alta, porque el poema tiene que ser taumatúrgico. Ahora tenemos el privilegio de guardar la voz de los poetas, pero, ¿cómo sería la voz de Lope de Vega, de Garcilaso, de San Juan, leyendo sus propios versos? Bonita pregunta. Quizá la respuesta esté en el viento de nuestros sueños.

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La peruana Blanca Varela gana el III premio de Poesía García Lorca

12-10-2006


ABC GRANADA. La escritora peruana Blanca Varela, de 80 años, fue galardonada ayer con el III premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca, el de mayor dotación económica de los premios de poesía de habla hispana (50.000 euros), al que optaban 35 candidaturas españolas e hispanoamericanas, informa Ep. El alcalde de Granada, José Torres Hurtado, quien dio a conocer el fallo del jurado, indicó que la elección fue por mayoría y destacó «la rigurosidad de la poética de Varela, su conexión con el surrealismo y su pertenencia a la Generación del 50».

El poeta ovetense Ángel González, ganador de la primera edición de este premio, valoró que, aunque Varela no es una desconocida en España, puesto que dos de sus libros se publicaron en este país, la concesión del galardón es una buena ocasión para acercar su voz poética, que consideró «importantísima», a todos los lectores españoles, si bien la escritora goza de «un gran prestigio tanto en Perú como en Hispanoamérica», especialmente tras obtener el premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo en 2001.

Varela, primera mujer galardonada con este premio, fue propuesta por el Gobierno de Perú. Pero su condición de mujer, precisó Ángel González, no influyó en el fallo del jurado, que, según dijo, tuvo una «ardua labor» debido a que «prácticamente una quincena de las candidaturas presentadas corresponden a nombres de primerísimo nivel». Por ello, consideró que la elección fue «dolorosa».

La poetisa peruana es una de las voces más relevantes de la poesía iberoamericana contemporánea, que ha fraguado su selecta y meditada obra al margen de corrientes y tendencias, con firmes propósitos y largos periodos de silencio.

Nacida en Lima en 1926 en una familia de escritores y artistas, su obra poética, recogida en el volumen «Donde todo termina abre las alas» (Círculo de Lectores), se compone de media docena de libros, desde «Ese puerto existe» a «Luz del día», «Valses y otras confesiones» o «Canto Villano», entre otras.

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La peruana Blanca Varela se alza con el III Premio de Poesía García Lorca

ABC/GRANADA 12-10-2006


La escritora peruana Blanca Varela, de 80 años de edad, fue galardonada ayer con el III Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca, el de mayor dotación económica de los premios de poesía de habla hispana, con 50. 000 euros, al que optaban 35 candidaturas españolas e hispanoamericanas.

El alcalde de Granada, José Torres Hurtado, dio a conocer el fallo del jurado, que estuvo representado por Angel González, ganador de la primera edición de este premio, que indicó que la elección fue por mayoría, destacó «la rigurosidad de la poética de Varela, su conexión con el surrealismo y su pertenencia a la Generación del 50».El poeta ovetense también valoró que, aunque Varela no es una desconocida en España, puesto que dos de sus libros se publicaron en este país, la concesión del galardón es una buena ocasión para acercar su voz poética, que consideró «importantísima» a todos los lectores españoles, si bien la escritora goza de «un gran prestigio tanto en Perú como en Hispanoamérica», especialmente tras obtener Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo en el año 2001.El secretario del Premio García Lorca y concejal de Cultura en el Ayuntamiento de Granada, Juan García Montero, también abundó en la «reconocida» trayectoria de la autora, que fue propuesta al premio por el Gobierno de Perú, a la vez que expresó su satisfacción por el hecho de que el galardón haya recaído por primera vez en una mujer.

Pero esta cuestión, según precisó Ángel González, no influyó en el fallo del jurado que, según dijo, tuvo una «ardua labor» debido a que «prácticamente una quincena de las candidaturas presentadas corresponden a nombres de primerísimo nivel». Por ello, según consideró, la elección fue «dolorosa». Por último, el alcalde de Granada explicó que, debido a la diferencia horaria, no se pudo contactar, por el momento, con la galardonada, si bien la Embajada de Perú ya conoce la noticia.

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La peruana Blanca Varela gana el III Premio de Poesía García Lorca

GRANADA. Agencias 11-10-2006


La poetisa peruana Blanca Varela se convirtió hoy en la primera mujer que gana el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca, dotado con 50.000 euros, y a cuya tercera edición concurrían 34 candidatos, informó hoy el presidente del jurado, José Torres Hurtado.

Entre los que optaban al galardón figuraban además algunos de los poetas de habla hispana más relevantes del momento como Mario Benedetti, Ernesto Cardenal, José Manuel Caballero Bonald, Diana Bellesi, Francisco Brines y dos granadinos, Rafael Guillén y Antonio Carvajal.

Dotado con 50.000 euros, el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca es el galardón de mayor dotación económica de entre los premios poéticos en lengua castellana.

En rueda de prensa, el alcalde de Granada, presidente del jurado, explicó que "después de una amplia deliberación y sucesivas votaciones, el premio ha recaído en Blanca Varela", un fallo adoptado "por amplia mayoría".
Torres Hurtado, que trasladó la enhorabuena de todo el jurado a la poetisa "y a todo el Perú", explicó que trató de felicitar personalmente a Varela por teléfono, sin éxito, "por la hora intempestiva que es ahora en Perú", donde hay una diferencia de siete horas, a pesar de lo cual sí informó del premio a la Embajada de Perú en España y confió en poder hablar con ella finalmente mañana.

El portavoz del jurado, el poeta asturiano Angel González, confesó que la labor del jurado "ha sido ardua" porque en la relación de candidatos "había nombres tan importantes, al menos quince de ellos de primerísima línea, que elegir uno desdeñando a los demás era verdaderamente doloroso".

Describió a Blanca Varela como "una poeta muy rigurosa, emparentada en cierto modo con el surrealismo, en parte hermética, pero de una gran riqueza expresiva y verbal". Enmarcada, "si se la puede situar en alguna corriente", en la Generación de los 50, González explicó que en su "incesante" labor poética, Varela ha publicado muchos libros y "tiene un gran prestigio en su país y en Latinoamérica", aunque "en España, si bien no es desconocida, su obra no ha tenido tanta repercusión".

Precisamente, para el poeta asturiano, junto al "mérito intrínseco" de su obra, este galardón tiene también el valor de "poder descubrir" a Blanca Varela en España, donde tiene publicados tan sólo dos libros: la antología "Como Dios en la nada" y "Donde todo termina, abre las alas".

Preguntado por los medios de comunicación, González dijo que "en absoluto" ha pesado en la elección de Varela el hecho de que, en las dos pasadas ediciones del premio, éste haya recaído en dos hombres.

Ganadora del Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo en el 2001, Blanca Varela (Lima, 1926) se inició en la poesía en la Universidad de San Marcos, donde ingresó en 1943 para estudiar Letras y Educación.

A partir de 1947 empezó a colaborar en la revista "Las Moradas" que dirigía Westphalen; En 1949 llegó a París, donde entraría en contacto con la vida artística y literaria del momento de la mano de Octavio Paz, una figura determinante en su carrera literaria, que la conectaría con el círculo de intelectuales latinoamericanos y españoles radicados en Francia.

De esta etapa data su amistad con Sartre, Simone de Beauvoir, Michaux, Giacometti, Léger, Tamayo y Martínez Rivas, entre otros. Después de su larga temporada en París, Varela vivió en Florencia y luego en Washington, ciudades donde se dedicó a hacer traducciones y eventuales trabajos periodísticos.

En 1959 publicó su primer libro "Este puerto existe", en 1963 "Luz de día" y en 1971 "Valses y otras confesiones"; Más tarde, en 1978, realizó su primera recopilación fundamental con su escritura "Canto villano". Finalmente apareció su antología de 1949 a 1998 con el título "Como Dios en la nada".

El jurado, presidido por el alcalde, José Torres Hurtado, lo componían el poeta asturiano Angel González -ganador de la pasada edición-, un representante de la Casa de América y otro de la Residencia de Estudiantes; Laura García Lorca, sobrina del poeta y directora de la Huerta de San Vicente; el presidente de la Fundación Generación del 27, el de la Academia de Bellas Letras de Granada y el catedrático de Literatura de la Universidad de Granada Alvaro Salvador.

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Carta a la vidente

Por José Méndez 11-5-2007


Blanca Varela de niña se hacía demasiadas preguntas y, lo que es más inquietante, se «inventaba» respuestas nada tranquilizadoras. De aquella infancia escrutadora del entorno y de los otros, de aquella casa de artistas muy populares, de aquella mirada que aprendió a ver sin los tapujos de la falsa inocencia, surgió -son palabras de José Ángel Valente- «la poeta, en español, más importante del siglo XX». El juicio, teniendo en cuenta la procedencia americana de esa voz poética y la existencia de un grupo de mujeres poetas de primerísimo orden en aquel continente, aumenta su valor y su riesgo. Aunque nada mejor que la poesía de Blanca Varela para destruir la improbable, y en cualquier caso estéril, frontera sexual en la poesía.

Blanca Varela nunca ha sabido de su importancia literaria. Su rango y dignidad artística no se confrontan con «el mundo de la literatura», sino con la vida. «Escribo para saber, para explicarme las cosas, los sentimientos, el miedo». Y es así que su palabra crea las imágenes como un bisturí abre una herida, o un ácido reduce la mugre a la inexistencia. Formada junto a poetas como Bondy, Eielson, Bendezú o Sologuren, y mujer del pintor Fernando Szyszlo, su aristocracia reside en la distancia, en la necesidad de soledad e independencia. Su estancia en París desde 1949, recién casada, le depararía entre otras importantes experiencias -todas ellas radicales, como marcaba la fe ideológica de la época- el contacto con Octavio Paz, y a través de él la publicación de su primer poemario, «Ese puerto existe», editado ya cuando residía en Washington. En el prólogo de aquel primer libro escribió Paz: «Con el instinto del verdadero poeta sabe callarse a tiempo. Su poesía no explica ni razona. Tampoco es una confidencia. Es un signo, un conjuro frente, contra y hacia el mundo, una piedra negra tatuada por el fuego y la sal, el tiempo y la soledad».

Cuando Blanca Varela llegó a Madrid en 1998 invitada por la Residencia de Estudiantes -una mujer menuda, de ojos vivos, pulquérrima- estaba mucho más pendiente de su hermana Nely o de sus amigos que de cualquier otra cuestión, fuera editorial o de relaciones públicas. Para saber de su mundo literario había que atreverse a traspasar su privacidad: hallarla -y ser admitido- en sus momentos de soledad, que tenían lugar de modo impredecible, en la mitad de un cóctel, por ejemplo. Y era entonces cuando te decía: «¿No crees que detrás de esas cortinas hay un montón de niños que se ríen de nosotros?» Después, leyendo su obra supe que detrás de las cortinas no había un montón de niños riéndose de los que tomábamos copas y componíamos gestos, sino que allí permanecía desde muchos años atrás una niña que se hacía preguntas inquietantes y peligrosas. Sobre nosotros y, mucho más a menudo, sobre ella misma.

Es una celebración que el premio Reina Sofía acoja entre sus galardonados el nombre de Blanca Varela, la obra irradiante de Blanca Varela. Una obra que el lector podrá hallar bellamente editada en «Donde todo termina abre las alas», título de su poesía reunida editado por Galaxia Gutenberg. Es una celebración y, seguramente, Emilio Adolfo Westphalen, allá donde se encuentre, con parsimonia y una sonrisa, se está preparando un whisky-sour. Salud.

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La verdad no abriga

POR JOSÉ MÉNDEZ MADRID.

AFP Blanca Varela 15-11-2007


MADRID. Nos queda la posibilidad, quizás prudente, de realizar un paseo por la ciudad poética de Blanca Varela y tratar de anotar las sensaciones, los gustos y disgustos del paseo. Ciudad que tuvo hasta la finalización de sus últimos barrios Concierto animal y El falso teclado el áspero nombre de Canto villano, trazo nominal que prometía esfuerzo, quizás sequedad y sin duda desarraigo al posible visitante. Hoy se nombra Donde todo termina abre las alas. Poesía reunida (1949-2000).

Al acercarnos nos recibe la gran plaza circular, Puerto Supe, el coso de agua en el que la poeta se contempla por primera vez a sí misma en un lecho ardiente donde lloro a solas. Antes de la imagen sencilla y sentimental que cierra el poema, Blanca Varela ha puesto cimientos, paredes y columnas, sobre las que dicha imagen no pueda mentir:

Allí destruyo con brillantes
[piedras
la casa de mis padres,
allí destruyo la jaula de las
[aves pequeñas,
destapo las botellas y un hu-
[mo negro escapa
y tiñe tiernamente el aire y
[sus jardines.
Junto a la gran morada sin
[ventanas,
junto a las vacas ciegas,
junto al turbio licor y al pá-
[jaro carnívoro.

Plaza, coso, ensenada, puerto. Un desolado lugar frente al Pacífico en cuyo centro una muchacha llora a solas. Si permanecemos en el poema, en la plaza, un tiempo, comenzaremos a notar la naturaleza pictórica del entorno. De Hopper al Bosco pasando por Chagall, una cadena de colores y pinceles acude a nosotros: Junto al turbio licor y al pájaro carnívoro (Chagall); destapo las botellas y un humo negro escapa /y tiñe tiernamente el aire y sus jardines (Chagall). Un lecho ardiente en donde lloro a solas (Hopper); o habito el interior de un fruto muerto (Bosco).

Aleatorias adjudicaciones, lo admito, pero cargadas de sentido, igual que para el viajero se cargan de sentido los crepúsculos de las distintas ciudades por las que pasa. Milagro de ubicuidad sólo permitido al arte. Esta muchacha llorando a solas, es la imagen que está en el origen de la poesía de Blanca Varela de la misma manera que un desierto y su soledad sin nombre fundamentan la poesía de Valente.

Para huir desde el principio de los símbolos preconcebidos, para no repetir las mentiras acuñadas por el tiempo, Blanca Varela subvierte la identidad de su yo poético: la muchacha se transforma, ni en hombre ni en mujer, sólo en sujeto de la vida, quizás para que en esa casa recién construida por ella, su casa, dejen de resonar los ecos de la casa familiar repleta de voces femeninas en el sentido real y cultural del término.

Sea este o no el motivo del cambio (ya anotado por Octavio Paz en el prólogo a Ese puerto existe), con él se produce en Varela un fenómeno común en las vanguardias que la precedieron. Sin embargo en ella, la subversión del sujeto poético no obedece a ningún género de delirio mesiánico, más bien al contrario, la distorsión de la voz femenina en textos sólo concebibles desde una experiencia de mujer, parece perseguir la extrema fiabilidad en la construcción y transmisión del poema.

El origen de las cosas nunca es único. En conversaciones que por fortuna he podido mantener con la autora, me comentó que siendo muy niña le ocurría recurrentemente el fenómeno de apreciar, de ver, el lado no oficial de las cosas: de un animal su sufrimiento o su ferocidad, de una relación entre personas el sometimiento o la envidia. Este talento infantil para «ver» lo que no debía ser visto, la acercó al mismo tiempo a la imposibilidad o la inconveniencia de expresarlo, y nos procura una pista sobre el posible origen de su yo poético. De aquella visión procede su implacable posición crítica, la contención tantas veces subrayada de su lenguaje y la mezcla de piélago y manglar sobre la que construye su ciudad. Si usted, aleatorio lector, desea proseguir el paseo por la ciudad poética construida por Blanca Varela (nada más aconsejable), no olvide que la verdad no abriga.

lunes, 1 de junio de 2009

RADIO EUZKADI DE LIMA


Componentes del primer Gobierno Vasco (7 de octubre de 1936). De izquierda a derecha: Arriba: José Antonio Aguirre (Presidencia y Defensa); Juan Astigarrabía (Obras Públicas); Telesforo Monzón (Gobernación); Juan de los Toyos (Trabajo, Previsión y Comunicaciones); Gonzalo Nardiz (Agricultura); Abajo: Ramón María de Aldasoro (Comercio y Abastecimientos); Santiago Aznar (Industria); Heliodoro de la Torre (Hacienda); Jesús María Leizaola (Justicia y Cultura); Juan (Asistencia Social). Falta en las fotos Alfredo Espinosa Oribe (Sanidad)

lunes, 4 de mayo de 2009

Hojas de vida - Hola Paco


Nunca pude saludar ni dirigirme a Francisco Igartua con esos términos, como todo el mundo lo hacía. Hasta los practicantes le decían "hola Paco", "sí Paco", "ok Paco" o "de ninguna manera Paco". Supongo que esto se debía a mi respeto reverencial por Don Paco, el Director del semanario Oiga, la revista donde me inicié en el apasionante mundo del periodismo.

Es curioso, pero igual me ocurre con Enrique Zileri, a quien tampoco pude decirle Enrique. Estoy seguro que si lo vuelvo a encontrar seguiría diciendole Don Enrique. Francisco Igartua y Enrique Zileri son los periodistas que más admiro y siento que cada trabajo que hago sigo haciéndolo para ellos.

Eduardo Rodriguez - Heduardo

viernes, 1 de mayo de 2009

RADIO EUZKADI DE LIMA



Noticia de la expulsión del Gobierno Vasco de su sede de 11 Avenue Marceau. Euzko Deya. 3 de julio de 1951